Sexo, pudor y lágrimas

En busca del propio placer, millones de personas de todo el mundo, culturas y condiciones económicas se convierten en consumidores constantes de contenidos pornográficos por distintos motivos, pero algo tienen en común, deseo de sentirse libres y divertirse.

Actualmente en los mercados digitales, la pornografía profesional se complementa con los vídeos caseros, protagonizados por los propios usuarios que revelan al mundo su intimidad y encuentros calientes y hasta bizarros.

Porno para todos los gustos

El arte pornográfico es tan antiguo, desde los frescos de Pompeya con imágenes eróticas, las ilustraciones del libro sagrado del Kama Sutra y las películas emblemáticas como Garganta Profunda y Blow Job de la edad dorada del género, todos con el fin de celebrar la sexualidad y excitar los cuerpos.

Pero este arte ahora se encuentra a la disposición de millones de móviles de forma global. Hoy en día, los usuarios tienen a un clic el porno XXX más caliente, extravagante y para todos los gustos..

Gracias a las posibilidades de Internet, los vídeos con las actrices profesionales con cuerpos atractivos y sensuales hacen que todos cumplan sus fantasías más ocultas.

La variedad es lo que buscan los voyeristas, desde mirar squirting, sexo oral practicado por jovencitas nada tímidas e interpretaciones famosas de la actriz estadounidense Elsa Jean. Aunque, algunos pornógrafos prefieren la naturalidad y espontaneidad del porno casero, donde lesbianas, abuelas, tetonas y pelirrojas, extremadamente ardientes, demuestran sus talentos para calentar a más de uno.

En este sentido, el erotismo es tan amplio porque cada cuerpo es un mundo con fantasías y modos distintos de excitarse. Por ello, el porno profesional y amateur se expanden más allá del tabú y de los prejuicios. De prácticas milenarias como el bondage, el shibari, el travestismo, la lluvia dorada y el cosplay moderno, los guiones y libretos se nutren para enriquecer los encuentros sexuales más calientes.

Imaginación y juguetes

Sin dejar a un lado los juguetes sexuales que ayudan a recrear fantasías que hacen que hasta el más reservado libere su mente y cuerpo. Las esposas, vibradores y expansores anales son accesorios que los usuarios tienen en casa para masturbarse mientras observan porno solo o con la pareja.

Atrás quedaron los días en el que el porno era un contenido solo para las personas consideradas perversas, enfermas o solitarias. Su acceso más libre y popularidad ha demostrado que los adultos la consumen para mejorar sus relaciones sexuales y la intimidad con su pareja o para tratar dolencias físicas o psicológicas.

Vídeos caseros

Actualmente, otra tendencia que se impone en el arte pornográfico es el porno amateur casero, con mujeres y hombres, no actores que prestan sus cuerpos y emociones para excitar al público más exigente. Desde la habitación de su casa o escenarios reales como una playa o la montaña, los amantes se entregan desenfrenadamente hasta alcanzar el clímax.

Tríos, gang bangs y masturbaciones, todo lo que desea el espectador, lo tiene al alcance de unos clics. La estética realista de estas grabaciones gusta porque hay poco cuidado de las posiciones, los fondos y las interpretaciones son más libres. Desde un cunnilungus, sexo anal y felaciones de otro mundo, donde los «actores» no buscan verse atractivos, sino satisfacerse sexualmente en una búsqueda insaciable.

En la mayoría de este tipo de portales, los usuarios suelen grabarse a sí mismos teniendo sexo y los envían ya sea por dinero, fama o diversión. No hay límite de escenarios o situaciones. Las novias lesbianas se graban en sus momentos más íntimos y se los regalan a millones de usuarios que fantasean con ser voyeur de una relación sexual entre dos mujeres atractivas.

Otra categoría muy popular entre los pornógrafos son los vídeos de mujeres maduras o abuelas, altamente experimentadas, con un alto octanaje y calentura sexual. Ellas son capaces de dar sexo oral como todas unas veteranas o recibir sexo anal con una resistencia sorprendente porque no hay límites de edad para disfrutar de la plenitud de los múltiples orgasmos.

Viaje sensorial hacia el placer

La pornografía en sus múltiples facetas pintura, cine, danza, literatura y porno comercial y casero demuestra la naturalidad y la libertad de encontrar la plenitud a través de la sexualidad. Más allá de los prejuicios y culpas proyectadas en la sociedad, las personas consumen porno para divertirse, jugar con su pareja, masturbarse, aprender trucos y sentirse libres sin la mirada juzgadora.

Gracias al porno legal online, este tipo de contenidos está a disposición de un público hambriento de nuevas experiencias, sensaciones, miradas, sabores, colores y texturas en un viaje de autodescubrimiento, donde solo los sentidos, el instinto y el cuerpo llevan a encontrarse con los propios límites y las propias posibilidades.

Al final, todo es cuestión de imaginación, la calentura y el deseo de experimentar.